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La historia de Valentina no había sido imaginada.

Actualizado: 25 de jul de 2020

Y aunque a veces termina de trabajar con la espalda destrozada, su mente deja volar su creatividad y su corazón se siente feliz de hacer algo que le gusta.

La historia de Valentina no había sido imaginada. Hoy sin embargo, ya se convirtió en un sueño con una meta: crear Casa Valentina para poder hacer diseños personalizados con atención directa a cada cliente.


Johanna, no sabía nada de joyas. El destino la trajo a Costa Rica, un lugar donde no conocía nada ni nadie. Con el fin de hacer algo productivo, aprendió a hacer joyería a la distancia, instruida por su hermana que estaba en Venezuela. Fueron 10 días dedicada 100% a aprender, y luego a practicar y practicar más. Sus primeros intentos, que creía que iban a ser para ella pues se considera una mujer muy coqueta, fueron comprados por amigas y vecinas.

Se lanzó oficialmente, cuando participó en un Mercadito en el año 2012. Johanna incluso agradece a Ana Elena quien le reto y a la vez apoyó, junto a la comunidad, a darle figura a lo que había iniciado como un experimento. Y poco a poco, fue agarrando experiencia, se fue soltando y confiando en sí misma y así empezó a probar en más mercados y ferias.

Así se dio cuenta que le gustaba a su público, y entonces siempre está buscando nuevas alternativas y diseños, innovando. Como diseñadora empírica, nunca dibuja, todo lo imagina en su mente y lo lleva al diseño físico probando hasta lograr un resultado con el cual quede satisfecha.

Y es que a Johanna nada la para. Su hijo es su motor, quien además junto a su esposo, han sido comprensivos en cuanto a su emprendimiento. Johanna cree además que su trabajo es un ejemplo para que su hijo aprenda sobre disciplina y esfuerzo, esperando que cuando crezca se haga profesional o emprendedor, cualquiera de las dos.

El camino no ha sido ni fácil. A veces se pregunta cuánto tardará en llegar a donde quiere llegar. Y aunque a veces termina de trabajar con la espalda destrozada, su mente deja volar su creatividad y su corazón se siente feliz de hacer algo que le gusta.

Su consejo para otros emprendedores es trabajar duro todos los días con disciplina, disciplina y mas disciplina, pues nadie lo hará con el mismo amor.

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